La nube no existe, la política sí

De lo local a lo global y vuelta a empezar. Es la sensación vivida tras visitar la exposición The Bing Bang Data que se puede visitar hasta el próximo domingo en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Es de lo mejor que he visto últimamente y para explicarlo simplemente dos ideas. La primera es la revelación de la entrada, la nube no existe. La segunda es la conclusión de la salida, la política tiene más sentido que nunca. La exposición parte de lo material para acabar en la reflexión sobre el presente y futuro de nuestra sociedad a partir de la era digital. Parte de la materialidad de la nube, con una instalación que evidencia que los centros de datos existen, hasta la evidencia de la inutilidad de los datos sin ideas humanas que los interpreten y les den utilidad para construir una sociedad más justa, más participativa y donde todo el mundo pueda vivir con dignidad. Ideas que me han sorprendido:

  • Brutal descubrir que el mundo está interconectado con miles de kilómetros de cables de fibra óptica, ubicados en el fondo marino, y que constituyen la columna vertebral de Internet. Nota importante, toda esa instalación, que suma más de 300 sistemas de cable, la mantiente y la controla un pequeño grupo de empresas. ¿Cuál es su poder?, esa es la pregunta.
  • Necesario valorar que uno de los problemas básicos que tenemos en estos momentos es la preservación a largo plazo de toda la experiencia colectiva que se está codificando soportes digitales. ¿Tenemos más memoria o menos? ¿Los datos anularan la historia?
  • El año 2002 (me parece antes de ayer) supuso un punto de inflexión, por primera vez el mundo tenía más información almacenada en formato digital que soportes analógicos. Dato muy curioso, que salta a otro, en el 2007 el 24% toda la información del planeta está codificada digitalmente. ¿Cómo estaremos ahora, en el 2014?
  • Visualizar la complejidad, ¿es posible? En todo caso, interesante concepto
  • Hoy en día, la explotación de datos ya no proviene de tecnologías industriales sino de la actividad cotidiana de miles de ciudadanos a través de las redes sociales (Google, YouTube Twitter, Facebook…) Nuestras acciones dejan una huella digital continua, nuestros deseos y nuestros sentimientos son analizados continuamente, con el objeto de determinar nuestras preferencias colectivas.
  • El valor añadido de los periodistas, en la era digital, es saber porque esta pasando todo lo que se desprende de los datos, saber interpretar, cuál es el sentido. Hace falta más que nunca esa interpretación y crítica.
  • El ser humano quiere ser escuchado, pero, ¿tenemos capacidad de poder escuchar a todo el mundo? Evitar el ruido provocado por la superposición de fuentes y canales es difícil.
  • Todas las áreas del conocimiento se están transformando a partir de poder contar con un increíble volumen de datos…. El periodismo, las humanidades, el deporte, la ciencia… ya no es lo mismo.
  • Si podemos acceder a la información de temas, como por ejemplo, nuestro mapa genético, podemos anticipar las repercusiones sobre nuestro futuro. ¿Queremos saber eso? ¿Podemos gestionar la información sobre nuestra propia vida sin angustia?
  • La cuantificación de nuestra cotidianidad siempre sido una obsesión del ser humano pero ahora ha pasado a ser un acto natural y automatizado.
  • La subjetividad o la ambigüedad tienen cada vez más valor, y debemos tenerlo presente en un momento en el cual podría parecer que todas las soluciones son computables y que las decisiones parten de los resultados de un servidor informático.
  • Los datos no pueden ser un sustituto de contactar personalmente con la gente, de conversar, de salir a la calle
  • El ejemplo de Google Maps, que se basa en la repetición de la rutina, es un ejemplo que ilustra que nunca podrá sustituirse el factor humano. Los datos no pueden darnos toda la verdad, no pueden saber que me enamorado, no pueden sustituir la intuición.
  • Los datos no son la respuesta detrás, hay que aportar valor y ese es el papel que debería tener de la política

El definitiva, la era digital, el análisis de todos los datos a nuestro alcance, ¿nos van a ayudar a entender mejor esta sociedad y a buscar mejores soluciones? Es por ello que vuelvo al principio, la nube no existe, la política sí.

Per Begoña Floria

Periodista, socialista y actualmente concejal en Tarragona. Me apasiona todo lo que tiene que ver con comunicación, sociedad en red y nuevos liderazgos sociales